Ha ganado Trump, ha ganado América.

Hoy acaba de declararse la victoria de Donald Trump como el 45º Presidente de EEUU, lo primero, felicidades al hasta hoy candidato Republicano, lo segundo; felicidades EEUU.

No ganado solamente el vencedor, realmente el ganador es el mejor sistema democrático de todo el universo de países que creen en los ideales que sustentan esta manera de vivir; a pesar de haber sido el nuevo mundo, el lugar que en un inicio albergó, tanto a soñadores idealistas, como también a todo aquel proscrito de Europa que buscó refugio. Un país que se hizo a fuego de cañón, y balas de Winchester; a golpe de pico entre fiebres de oro, y clavos de líneas de ferrocarril; siempre a la conquista de territorios ya fuese, por pioneros nativos, o por exiliados cubanos.

Hoy, América ha sucumbido al populismo de Trump, algo ya viral en nuestro mundo de hoy que prefiere el show al debate, una foto a un libro, un analista a un análisis. Con el sheriff llega el desplome de bolsas que temerosas de todo cambio, irán a refugiarse en el oro, siempre seguro, y los medios que otrora lo vilipendiaron, mañana hablaran de su sapiencia y aciertos políticos, al fin y al cabo, hay que mantener el chiringuito.

Los cubanos de Miami han sido unos de los que han inclinado la balanza, para mi algo incomprensible, porque esos mismos que le han votado pensando en que será recrudecido el control sobre el desgobierno de Castro, son los mismos que se van de turismo a Cuba, los mismos que hoy no se reconocen como exiliados, los que abren “paladares”, y compran propiedades en Cuba. Siempre será un misterio entender, como los mismos que quieren acabar con el Castrismo, son a la vez los principales sostenedores hoy, de quien fue su verdugo ayer.

No es cierto. Sabemos cuál es la raíz de esta actitud: los cubanos esperan como quien espera a Santa Claus, que lleguen los norteamericanos a solucionarles lo que ellos pueden, pero no son capaces de solucionar, porque al ser parte de la sociedad de hoy, prefieren el patriotismo de cabaret, al sacrificio verdadero por la libertad de Cuba; porque se inclinan por gritar abajo Castro, mientras pasean por las calles de la Habana, seduciendo a jineteras con cadenas de oro e historias de éxitos, tan pomposas como irreales.

Algunos deberíamos ver en esta fiesta democrática, una lección que nos ayude en la búsqueda de caminos de libertad para el pueblo cubano, porque Trump ha ganado para América, y nada más.

Cuba seguirá esperando, porque quienes han aprendido, quienes han conocido y disfrutan de los beneficios de vivir en libertad, se empeñan en mantenerse esperando que alguien venga a darles, lo que realmente deben intentar hacer por sí mismos. Porque así como el cubano de dentro tiene la responsabilidad de terminar con el Castrismo, los exiliados cubanos tenemos la obligación moral, de hacer todo lo que esté en nuestras manos, para llevar la experiencia de nuestra vida en libertad, para ayudar, para encauzar, para soportar al hermano de dentro, no en afanes acomodaticios, sino en su búsqueda de libertad.

Se acabaron las elecciones, a mirar a Cuba.
 

Comentarios

Entradas populares